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Miedos comunes de la niñez 

Por Lesley Jamison, PhD., psicóloga licenciada

2121 NW 40th Terrace Suite B, Gainesville, FL 32605

Reservados todos los derechos: http://cpancf.com (352) 336-2888

 Traducido por Alexa Martinez el 16 de junio del 2015

                                                                                                                                                             

Al llegar a la adultez, podemos recordar un momento en nuestras vidas marcado por miedo. Este sentimiento nos golpeó en momentos inesperados, como si hubiéramos estado en un vuelo de avión durante una gran tormenta, o mientras caminábamos por un estacionamiento desolado y oscuro. El miedo es un sentimiento desagradable que funciona como una reacción a lo que creemos ser amenazante o peligroso. La reacción fisiológica desaparece cuando el objeto provocando nuestro miedo se retira. Como se pensaba, los miedos son muy comunes en niños considerados “normales”. Investigadores han encontrado que más de 90 por ciento de los niños sufren de un miedo en algún punto durante su desarrollo. El miedo es un sentimiento normal que nos alerta a algún peligro en nuestro alrededor y nos enseña a adaptarnos a la situación. 
 
El miedo en los niños tiende a depender en su edad y es transitorio, con algunos miedos más predominantes que los otros. El objeto provocando el miedo puede cambiar de año en año, mes en mes, o hasta semana en semana. Muchos de estos miedos desaparecen con el crecimiento del niño. Es más, la intensidad de sus miedos está relacionada con el nivel de aprendizaje y experiencia del niño. Con madurez y sabiduría el niño puede descifrar que el estímulo del miedo  no es en verdad peligroso y su habilidad para lidiar con el miedo incrementa. Como resultado, algo que provoca temor en un recién nacido puede que no obtenga ninguna reacción para un niño en pre-escolar.
 
El entendimiento de los miedos típicos durante  la niñez ayuda a los padres a empatizar con el temor de sus hijos sin importar lo irrazonable que parezca. También les permite reconocer si los miedos son apropiados para su edad lo cual les ayuda a responder de una manera adecuada.
 
Miedo en los recién nacidos suele ser un tipo de reflejo instintivo. Esto se demuestra con la reacción de los bebes cuando sienten que no tienen soporte físico, o cuando hay estímulos excesivos o inesperados, particularmente sonidos altos y sonoros. Muchos infantes de 6 a 9 meses tienden a temerle a las máscaras, las alturas, cajas sorpresa, y extraños.
 
Debido al apego entre los padres y el infante, y la habilidad del niño de recordar las caras de sus padres, ansiedad causada por separación ocurre cuando el niño y los padres se separan por un rato. Ansiedad de separación comienza durante los primeros 6 a 10 meses y llega a su mayor punto durante los 18 y 24 meses. El sufrimiento o la angustia al separarse de sus seres queridos es una reacción universal. El niño menor no tiene la habilidad de entender lo que es la constancia, y puede creer que si su madre desaparece por un momento, jamás regresará. La edad donde vemos más casos de ansiedad por separación es de los 18 a 24 meses y esto es porque muchos niños comienzan preescolar o en la guardería. Dado esto, un niño puede sufrir un nivel alto de ansiedad por separación a una edad más temprana si comenzó la guardería antes que la mayoría de los niños.
 
Cuando los padres empiezan a entrenar a sus hijos a usar el baño, el miedo del lavabo es muy común. Un niño más grande puede temerle a los accidentes de baño debido a las reacciones previas de los padres durante estas situaciones.
 
Cuando los niños empiezan a entender causa y efecto a los dos años y descubren que no tienen mucho control en su alrededor, puede que tengan miedo de irse por el tragante, o por el inodoro. Otros miedos comunes en los niños de dos años incluyen estímulos auditivos (truenos, trenes, etc.), doctores, objetos grandes que se acercan, y criaturas imaginarias.
 
Los niños comienzan a jugar juegos imaginarios durante las edades de 2 a 3. Se pueden asustar hasta de las situaciones o criaturas imaginarias que construyen. Como resultado, estos infantes pueden tener una reacción temerosa más intensificada, lo cual engendra miedo en situaciones familiares a ellos, o en situaciones donde no había dificultades.
 
La imaginación de los niños es extremadamente activa durante las edades de 3 a 4. Los niños de 3 a 4 años suelen ser un grupo con muchos temores. Miedos típicos incluyen la oscuridad, sonidos tenebrosos, máscaras, monstruos y criaturas de televisión, animales, la soledad, y ladrones y criminales. Viven con el temor de ser atacados por criaturas sobrehumanas.
 
Los niños no solamente son egocéntricos, sino que también tienen dificultades separando la fantasía y la realidad. Ellos pueden llegar a pensar que los monstruos existen en la realidad y que estas criaturas los quieren lastimar. Este grupo de niños son los que tienen el riesgo más alto de temerle a los disfraces que parecen “escalofriantes” y “macabros” durante Halloween. Los niños pequeños suelen a tenerle un gran temor a la oscuridad y pueden sentirse muy desorientados si se despiertan en un lugar sombrío.  Cualquier sombra que vean o sonido que escuchen puede ser exagerados, o malinterpretados fácilmente.
 
Otro miedo que se presenta durante los cuatro años usualmente tiene que ver con la pérdida del guardián o el ser querido más cercano. Este tipo de miedo al igual que el miedo a la oscuridad, es muy común en los niños de cinco años. Los miedos de la mayoría de los niños de cinco años tienden a ser muy concretos. A esta edad, los temores suelen ser el miedo a las heridas, a perderse, a los perros, al trueno, y a perder a sus padres. 
 
Miedos comunes para los niños de 6 y 7 años son los fantasmas, las brujas, desastres a causa de la naturaleza, animales feroces,  un tono de voz poco amigable, perdida de un padre, y heridas físicas. El sentido de la realidad del niño es más claro durante este nivel de crecimiento pero todavía tienen una imaginación bastante activa. El miedo a los monstruos todavía existe pero la localización de estos es más específica. Por ejemplo, los monstruos ya no flotan en el ambiente, sino que se esconden en el ático o en el sótano.
 
Muchos niños pueden resolver sus miedos durante los 7 años dado que sus habilidades cognitivas y adaptables incrementan. Los miedos tienden a ser predominantes en las edades de cuatro a 6 años y disminuyen usualmente a los 7. Después de los siete, la mayoría de los miedos están relacionados con la escuela, heridas físicas, sucesos naturales, ansiedad al socializar, y ansiedad en cuanto al desempeño cuando hay ordenes de por medio. Puede ser que los niños que estén comenzando la escuela quieran evitarla.
 
Cuando Halloween se aproxima, es importante recordar que los niños son temerosos en cuanto a estímulos desconocidos, como las máscaras, y muchos niños de 2 a 4 años le tienen miedo a las caretas, los fantasmas, criaturas imaginarias, etc. El miedo tiende a incrementarse dado su egocentrismo y sus dificultades diferenciando entre la realidad y la fantasía. 
 
No todos los niños sufren los miedos asociados con su edad. Las reglas generales que se han discutido sirven como una descripción muy general sobre los miedos de los niños según sus edades. No todos los niños de dos años le van a temer a la aspiradora. Sin embargo, los padres deberían estar preocupados si el miedo de su hijo o hija no es apropiado para su edad (por ejemplo, si el niño está asustado de la aspiradora) o si un tipo de miedo que es esperado está interfiriendo seriamente con el crecimiento o funcionamiento del niño.
 
Cuando los miedos se convierten en una dificultad y engendran una gran angustia, pueden interferir con la autoestima del niño y puede requerir evaluación de un psicoterapeuta infantil. Un tratamiento común incluye un curso breve que explica lo que la terapia sobre el comportamiento y las habilidades cognitivas realmente es. Los miedos no siempre se convierten en enfermedades de ansiedad pero si estos síntomas no se tratan a tiempo, los adolescentes y los jóvenes pueden sufrir de trastorno social por la ansiedad.
 
Este artículo fue escrito por la doctora Lesley Foulkes-Jamison, una psicóloga de pediatría que entrenó en la Universidad de la Florida y ahora tiene su propia clínica en el área de Columbia, South Carolina. El artículo fue escrito mientras ella se consideraba una asociada en Clinical Psychology Associates of North Central Florida en Gainesville y Ocala, Florida. El artículo apareció en la revista local llamada “Gainesville Family Magazine”.

 

 
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